sábado, 16 de agosto de 2008

Crónicas vacaciones 2008: en Roving con pivo

El día anterior, por las noticias italianas, nos enteramos de que se avecinaban temporal por la zona a la que nos dirigíamos...y yo que me mareo en los barcos...vaya suerte :S. No sé si nuestro perfecto italiano nos equivocó, pero el caso es que sólo estuvo nublado y chispeó un poco durante el viaje. Cogimos el Ferry en Venecia y en menos de 3 horas llegamos a divisar, por los cristales sucios del barco, Rovinj,el pueblecito costero en el que pasamos el resto de los días.



Al llegar a puerto, Javi esperaba que un croata de 80 años nos acogiera en su hogar...Eso había leído en foros de mochileros. Que era típico que los lugareños se acercaran al puerto y a los recien llegados del Ferry, para ofrecer habitaciones en sus modestas casas croatas a un precio de risa. Sí de risa fue nuestro careto al bajar del barco y esperar entre la gente que se encontraba detrás de la valla alguna cara sonriente y amable que se dirigiera hacia nosotros. Porque no, eso no pasó.



El único que fue a recibirnos, con su mejor cara, eso sí, fue el sol rojizo que nos dejó impresionados. Aunque en la foto no se refleja el color exacto ni se puede oler el mar ni oir a las gaviotas, tuve que hacer una foto (para desesperaciónde Javi, que seguía ilusionado por encontrar a un anfitrión croata que nos acogiera).




Después de estar subiendo y bajando cuestas y callejuelas estrechas durante un rato sin encontrar ni hostales y sin un plano para saber dónde estábamos (menos mal que Rovinj es muy muy pequeñito),preguntamos a un taxista por algún hotel. Menos mal, porque yo ya me veía a las 12 de la noche durmiendo al lado de alún cubo de basura. El problema era que nos indicó hoteles muy caros y en Rovinj solo había dos. Además, nosotros sólo queríamos hostales cutres, si no vaya mierda de aventura,¿no?.

El taxista que inmediatamente percibió nuestra habilidad y destreza con el inglés, con el italiano y con el croata,además de ese espíritu aventurero, nos envió directamente a una oficina de información. La verdad es que las chicas que nos atendieron fueron supermajas, y después de varias llamadas, que consiguieron hacer resbalar alguna gota de sudor por nuestra frente, de la tensión ante la incertidumbre, nos consiguieron un alojamiento, cuando ya eran cerca de las 10 de la noche.

- "He´s the mister"- dijo una de las chicas, sonriendo y señalando a la puerta.

Allí estaba el mister, el señor croata con el que había soñado Javi. Un tío muy alto y delgado, con camiseta gris de tirantes y tatuajes descoloridos en los brazos. Nos montó en su coche (uy, que raro me ha sonado eso...) y nos llevó hasta el apartamento.

¡Genial! un apartamento pa´nosotros solos, con 4 camas, dos habitaciones, cocina y baño, situado muy céntrico. La "pintilla" de la fachada era bastante sospechosa.




Era un tercero sin ascensor, con las escaleras más empinadas que haya visto nunca, cuyos escalones casi me llegaban a la rodilla,hasta tal punto de poder usar los siguientes para apoyar las manos al subir. Para bajar, habóa que hacerlo al estilo payaso, como hacía Javi (que se le da muy bien,jaja). Esto es, poniendo las puntas los pies hacia fuera, porque no cabían en el peldaño en posición normal. La otra opción era bajar muy despacito y casi de puntillas, que era como lo hacía yo.

Pero tenía unas vistas espectaculares, que pudimos apreciar por la mañana:



Con el monumento, de aires soviéticos,por lo menos a mí me lo parecía, a las víctimas del nacismo...



y la Isla Katarina a lo lejos, donde los "rovingeños", "rovinjenses" o "ronvinjeros", vamos, los de allí, van a bañarse, ya que hay más calas que en la costa del pueblo. Las playas y calas de allí no son de arena, son de piedras, pero el agua es cristalina y se puede ver el fondo, los peces, y es una gozada.




El mercado de frutas, verduras, licores y colores cubierto por toldos azules...






...callejuelas empedradas, empinadas y estrechas, por donde corría la brisa y apetecía quedarse a vivir un ratito...








...y subir por ellas hasta la Iglesia de Santa Eugenia, en lo más alto.




Y disfrutar de las vistas...




...y de hacer lo propio que se hace en todo mirador...¡Fotos!





Si hasta los árboles posan frente al mar...



...Ayyyy...(suspiro profundo), el mar adríatico...



y después de subir...a bajar a las profundidades del mar. Y es que en Rovinj, muchas calles terminaban misteriosamente en él.





Y era tan fácil dejarse llevar por tentación de comprobarlo y mojarse los pies...




...que no me resistí...



Pues sí, qué pasa, es que soy del interior, y eso no es algo que pueda hacer todos los días...



Como tampoco puedo estar todos los días junto al mar, disfrutando de un pivo caliente...




Sí, mal pensados, un pivo caliente es una cerveza, calentorra o del tiempo, que es como la sirven en Croacia :S. Así que si vais, no la pidais en botella, que las cañas la ponen un pelín más bebibles.

Pero la brisa en días de calor, el mar y las vistas lo compensaban todo...




Porque hay rincones en Rovinj donde disfrutar con poquito es muy fácil...








Aunque no entiendas la carta a pesar de la concentración dedicada a ello...








Por problemas técnicos y organizativos, no pudimos conocer mucho más de Croacia, pero tampoco queríamos matarnos a ver cosas con prisas y sin tiempo para disfrutar.

Por lo menos pudimos ir a Pula, que estaba a 20 minutos en autobús, donde pasamos un calor insoportable, y ejercimos de turistas totales, visitando el Anfiteatro Romano...¡por fin con información en español!(cuando funcionaban los "marditos" cacharros esos...)





...el Templo de Augusto...






Allí también disfrutamos, hasta reventar, de una comida...mmm...ehhhh...digamos que ligera, por aquello de que era pescado...Aunque al loro el tamaño de los pescados, de las patatas, y de todo...




Nos pusieron un hilo en la cabeza y nos colgaron en una estantería porque nos confundieron con los souvenires más horrorosos y típicos de allí, por lo visto...





Menos mal que nos pudimos descolgar y continuar con las vacaciones. Y la siguiente excursión, al día siguiente, fue para ir a los Fiordos, de cuyo nombre no me acuerdo (Javi, ¿te acuerdas tú?) en el barco de madera más hortera jamás visto, donde me sentí como los guiris que vana Benidorm, con banda sonora de los Gipsy Kings y todo (esto es real).





Donde además de sobrevivir a mi mareo a bordo, y contemplar un paisaje espectacular, pudimos bañarnos un ratito...








...y tomar el sol (pa quien le guste...)




No estuvo nada mal nuestra estancia en Croacia...

Me dió pena irme tan pronto , en todos los sentidos, porque teníamos que marcharnos a las intespectivas ¡¡5 de la mañana!! Que era la hora en la que salía el Ferry de vuelta a Venecia, donde cogeríamos el vuelo de vuelta a casa.

Como si el sol quisiera despedirnos "como Dios manda", nos regaló la puesta de sol más bonita nuestro último día en Rovinj:












...y un amanecer no menos deslumbrante...




Así que, tras un madrugón considerable nos despedimos de este pueblecito...(snif snif...) y de sus pivos.


viernes, 15 de agosto de 2008

Crónicas Verano 2008: En Venice sin pibe

Como no hay dos sin tres, la vida y sus vueltas me han llevado, por tercera vez, a la ciudad de los canales.

No entraba en mis planes, para variar. Esta tercera vez, simplemente fue por motivos logísticos, ya que coger un Ferry allí hasta Croacia, que era nuestro destino, era bastante más económico que un vuelo directo. Además como Javi no conocía Italia, era buena idea pasar allí uno o dos días.

Como dice un amigo, Venecia es una ciudad para los enamorados o para los melancólicos masocas...y yo debo ser del segundo grupo, me temo.Eso de ir tantas veces a una de las ciudades más plagadas de parejitas del mundo sin tenerla, provoca, primero, envidia y luego...alivio.

Me explico: Al principio ves todas las mesitas con velas a la orilla de los canales decorados con góndolas y piensas: "Jo, otra vez aquí, y ésta vez tampoco vengo con pareja ni voy a catar las góndolas..."...y te deprimes y piensas que te vas a quedar para vestir santos toda tu vida, y bla bla bla... Para colmo, Javi y yo, que íbamos como amigos y residentes en Madrid, la cosa estaba bien negra para ligar. No se nos iba a acercar ni Dios, si es que había algún desemparejado allí, porque todo el mundo piensa que un tío y una tía en esa ciudad, o están de luna de miel, o en breve lo estarán.

Así que nada, ni un colín...Bueno sí, los que nos servían en las mesas.




Luego al ver tanto empalagamiento de parejitas posando en el puente de Rialto, y surcando con cara de bobos las aguas venecianas en góndolas, con los goldoleros vestidos con camisetas de rayas, sientes un poco de alivio al librarte del numerito... Y cuando ves, como vimos, escenas bochornosas de cabreos entre parejas, al puro estilo de "matrimoniadas"...miras al cielo y agradeces estar de vacaciones sin movidas parejiles. Porque viajar en pareja mola mucho cuando estás enamorado, pero también acojonan los roces y movidas que pueden surgir, sobre todo si vas a Venecia, que es el sitio menos oportuno para tener broncas y malos rollos.




Con lo bonito y romántico que es pasear por esas callejuelas y cruzar esos puentes (si no vas cargada con maletas, claro) y si no vas en agosto, porque el calor y la humedad te hacen perder el glamour que "el amor" y dicha ciudad se merecen. Daba penita ver a los músicos de las terrazas de la Plaza de San Marcos dándolo todo "trajeaos" y sudando la gota gorda, bajo un calor del infierno, y las mesas desiertas.




Y justo en frente, que había sombrita, la vida y los turistas les ignoraban. Pobrecitos.



Y pobrecitos nosotros, que para un segundo que nos sentamos, porque no podíamos más, van dos carabinieris y nos levantan del suelo, muy amablemente, eso sí, porque no está permitido dejar descansar nuestro culo en el suelo de la famosa plaza.Con lo cansados que estábamos...y si no mirad mi careto, mirad...que doy muuuucho mieeedoooo...




Volviendo al tema de "el amor" en Venecia, lo bueno que tiene no tener cenas románticas en este lugar, es que si se te resbala y se te cae el tenedor a un canal en uno de sus idílicos restaurantes, como me pasó a mí, te ríes un rato y ya está, sin traumas y sin que se rompa la magia del momento ni nada por el estilo...Eso sí, vaya corte que pasé cuando la mesa de al lado se giró al oir aquel "chop" del cubierto en el agua... Además, ¿es que hay algo menos sexy que comer espaguettis? Porque, a no ser que seas perro en una peli de Disney...es un acto poco sugerente y antimorbo total lo de sonreir con los espaguettis colgando...y sorberlos ya, ni te cuento...





Otra ventaja de ir sin novio/a, es que puedes ir con las pintas que quieras aunque estés en Venecia...



Porque ¡ojú! que calor que hacía, y con tanta gente, que sabe Dios dónde se metían por la noche, porque vida nocturna poquita. De ahí lo de "muerte en Venecia". Sólo encontramos ambiente en una esquina cerca del puente Rialto, donde había una terraza garnde y bares, o mejor dicho, barras, donde la gente se pedía la bebida, sobre todo "birras" y hacían un botellón con mucha clase, eso sí, en ese entorno tan bonito...Pero muy tranquilo todo. Demasiado.Una tarde pudimos disfrutar en aquel lugar de una banda que ensayaba para el Festival de Jazz de Venecia que se estaba celebrando allí esos días. Siento la calidad del vídeo, pero me compré la cámara el día anterior con muchas prisas y no me leí las instrucciones...bueno, es una excusa para justificar lo mala que soy con las cámaras y los zooms...






Por lo visto la marcha está en Lido, que es como Marbella, pero más snob. Flipados nos quedamos cuando llegamos a la playa de Lido y había un cartel que ponía: "Playa Gratis", y efectivamente...ahí estaba todo el mundo, apiñado en pocos metros, que ni Benidorm en sus mejores tiempos. Llegar a la orilla era misión imposible.A ambos lados de los límites formados por vallas y boyas, había kilómetros de arena vacíos, y en cuanto sobrepasabas el territorrio gratis, un ambable segurata de los hoteles contiguos te invitaba a volver al enjambre de veraneantes de tercera clase. Me decepcionó un poco la isla, la verdad. Con eso de ser la casa de la Bienale me esparaba algo más bonito y chulo. No era el Festival de cine de Venecia, pero un día, caminando por una de sus calles, ya más alejada del centro concurrido por los turistas, encontramos en una plaza un Cine de Verano. Ver una peli en un Cine de Verano allí hubiera sido "bellisimo" ,"lo más" para mí...






Pero no pudo ser, porque justo el día que lo encontramos, el día anterior fuimos incapaces de encontrar la plaza, no ponían película por ser domingo, y el lunes partíamos a Croacia. Una lástima. Después de 4 días en Venecia, podeis contratarnos como guías experimentados, porque creo que ya nos conocemos todos los rincones interesantes. Con dos días allí es suficiente, así que con cuatro conocemos la ciudad como la palma de la mano. Porque anduvimos por sus calles, horas y horas...aunque y no sé por qué nunca sabíamos que hora era...




Como tuvimos que esperar hasta el lunes para partir hacia Rovinj(Croacia), porque no había billetes hasta entonces, tuvimos que buscar alojamiento para un día más. Fuimos a parar a un hotel llamado Due Lioni, el cual recomiendo.





Es un hotel un poco escondido, pero precioso, sencillo, con los techos con vigas de madera en las habitaciones, y cuenta con un recepcionista que es todo un personaje. Mayor, delgado e hiperactivo, que hablaba como una metralleta y un poco afeminado. Este se encuentra en el distrito de Cannaregio, que es uno de los más antiguos y de los menos turísticos, y por tanto donde vive realmente la poca población veneciana que habita en la ciudad, ya que el resto suelen ser casas abandonadas y hostales para los turistas. Es una barrio menos espectacular, pero más auténtico, con más encanto, ya que te cruzas con familias y gente que vive allí, y se pueden oir las voces de los televisores haciendo eco en las callejuelas, y ver la ropa tendida en las ventanas.





En este distrito se encuentra Ghetto, que es el Barrio Judío de Venecia, y que es el más antiguo del mundo, y el que dió su nombre a todos los "guettos" o comunidades separadas en las sociedades, dato que, personalmente desconocía. En este barrio, los edificios suelen ser más altos, ya que tenían que aprovechar el máximo espacio y extender las construcciones verticalmente para albergar a la población judía en le barrio. Además de no no leer las instrucciones de las cámaras, tampoco suelo leer las guías, así que fue por casualidad cómo encontramos este lugar. Mi suspicaz sexto sentido y el hecho de cruzarnos con judíos fueron pistas más que evidentes, aunque no caímos del todo, hasta que no vimos el restaurante Israelí "Gam Gam" en el que cenamos estupendamente, nos atendieron muy amablemente y que también recomiendo. Ya hablaré en otra entrada dedicada al "papeo" de restaurantes donde ir y eso.



La verdad es que por mucho que viajes repetidas veces a un lugar, siempre son experiencias diferentes, y cuando nos dirigimos a la "Stazione Maritima San Basilio" para partir rumbo a Croacia, me despedí con cariño de la Venecia que visité este agosto del 2008.





A pesar de lo que sufrí subiendo los puentes con la maleta a cuestas bajo la furia del sol castigador y del descojone de Javi...que ni me ayudaba ni nada...






Claro, alguna desventaja tenía que tener ir a Venecia sin pareja...No creo que vuelva a Venecia en mucho tiempo, hay tantos sitios que conocer...Así que lo de ir en pareja a disfrutar de sus góndolas tendrá que esperar...si es que antes no se ha hundido la ciudad. Como me dice Javi, siempre me quedará París con sus gárgolas, que es una palabra esdrújula que también mola.