El Alto empezó a nacer como un barrio del suburbio perteneciente al Departamento de La Paz. Hoy es una ciudad independiente. En ella viven sobre todo indígenas aymaras e inmigrantes de las zonas rurales del país. Al contrario que en la mayoría de las culturas, aquí el norte, estar en El Alto, en lo alto, significa mayor pobreza, más frío y más hambre. Desde el barrio de Ciudad Satélite de El Alto, se ven las mejores vistas de La Paz, como si se les mostrara ante sus narices lo que no pueden alcanzar. Aún así, este barrio del sur de El Alto, es también el más rico, poblado por una clase media-baja.


A medida que vas bajando hacia La Paz, y dentro de la misma ciudad, la zona sur es la más rica y donde además de hacer más calor, hay más dinero y comodidades, zonas residenciales, embajadas y hoteles de lujo.
El 20 de agosto se estrenó en Bolivia la película Zona Sur, y ya no estaba yo allí para poder verla, así que tendré que bajármela y verla desde aquí, pero no será lo mismo. Aquí so dejo el trailer:
Allí arriba, en El Alto, se vive en condiciones más duras, con menos grados de temperatura y con menos oxígeno que respirar. Por ello, tuvimos que estar un par de días sin poder bajar a La Paz, bebiendo "matesito calientito" de coca y masticándo sus hojas para paliar el Soroche (mal de altura).
Afortunadamente no me dio muy fuerte, y sólo tuve un día crítico de mareos y un dolor de cabeza brutal que hacía que mis sienes palpitasen y parecieran que fueran a explotar.
Si hubiera bajado a La Paz me hubiera puesto peor al subir a El Alto, así que fui obediente, a pesar de mi impaciencia por conocer la ciudad. Aún así, la sensación de estar en la luna o en otro planeta, no sólo por lo que veían mis ojos, sino por la falta de aire y las palpitaciones en mi pecho cada vez que salía a pasear, duró una semana.
Por fín tuvimos fuerza y el Soroche controlado para poder bajar a La Paz. Para llegar a ella solíamos tomar una movilidad (dícese de un monovolúmen donde pueden caber 12 o 16 personas, según las ganas que tengan de invadir el espacio vital...)hasta La Ceja, y allí otra hasta La Paz. Dependiendo de la pinta de gringo que tengas y la estima que les tenga el conductor, puede costarte cada trayecto entre 1 y 2 bolivianos (vamos, entre 10 o 20 céntimos de euros).
El paso por La Ceja es obligado y siempre especial. Es un enjambre de coches, humo, cables y gritos de los voceadores a la captura de pasajeros,pregonando los destinos y paradas de sus movilidades. En esta zona ya se encuentran más comercios, franquicias de comida rápida y bancos.

Aquí ya se aprecia más mezcla de clases. Ya se ven limpiabotas, por ejemplo. Siempre con el rostro tapado bajo un pasamontañas. Ingenuamente pensé que era por cuestión de prevención, para evitar respirar sustancias tóxicas del betún. Pero no. Cuando lo pregunté en el momento en el que mi curiosidad no aguantó más, me contaron que lo hacen para conservar el anonimato. Muchos limpiabotas son estudiantes que no quieren hacer pública su fuente de ingresos y su medio para pagar sus estudios.

Me quedé con las ganas de grabarla o fotografiarla más, pero dicen que La Ceja es un lugar peligroso, aunque nunca nos pasó nada. Es normal que te rajen los bolsillos o las asas de los bolsos para robarte sin que te enteres. También te suelen escupir o tirar tierra por la zona del cuello o la nuca, para que cuando instintivamente tus reflejos te eleven las manos para limpiarte, alguien meta sus manos en tus bolsillos para vaciarlos.
Así que tenía que abrir los ojos como un búho por La Ceja para no perderme nada de lo que allí pasaba y cerrar bien las manos sujetando mi cámara y mi bolso. Pero en las fotos, tampoco hubiera podido captar sus olores: el de las empanadas salteñas, los chicharrones chancho, el de los puestos de fruta (a piña, papayas y naranjas...) y el desagradable olor a neumático quemado de los talleres de autos y al sudor de los peatones que corrían en todas direcciones.
Y después de unas vistas espectaculares hasta la hoyada donde se encuentra la ciudad, bajando por una de las pocas carreteras asfaltadas, con baches, eso sí, llegas a La Paz.





















