El Amor, por ejemplo, desafortunadamente va mutando con los años, con las heridas...No creo que vuelva a enamorarme ni a amar a alguien como cuando tenía 15 años...Soy menos ingenua, aunque más tonta, menos débil, aunque más vulnerable...y mucho más contradictoria,jajaja y menos coherente!. Pero vamos, que amo de forma distinta a mis 27 años que en mi tierna juventud.
La Tristeza también es distinta. Cuando eres pequeño, la tristeza dura lo que dura un llanto, y desaparece con un abrazo de tus padres, con un juguete sustituto del que se rompió y causó tu tristeza, etc. Incluso cuando pierdes a determinadas personas, con pensar que estarán contigo en el cielo, o que aparecerán en un futuro, se siente un alivio o curación del dolor. Pero cuando eres adulto, eso no basta, y nos volvemos más retorcidos y nos regocijamos en nuestro dolor...mucho más resistente
y latente...Se va uniendo a otros sentimientos como el vacío, soledad, y nos cambia por dentro y por fuera, afecta a nuestro carácter y a las personas que nos rodean.
La Alegría, que de pequeños se puede decir que es nuestro estado general y continuo, pasa a racionarse y sentirse en pequeñas dosis en determinado momentos, más o menos frecuentes según la racha...Y cuando se siente de verdad, es la leche, pero aún así, creo que se vive en menor intensidad que en tiempos pasados. Sin saltitos de alegría por la calle, sin ir cantando con una sonrisa en los labios, ni aplaudiendo por sentirnos tan bien.
La Ira, por el contrario, va aumentando con la edad...y los empujones, arañazos, mordiscos y tortazos que nos damos de pequeños, pasan a concentrarse en insultos más hirientes que cuando nos sacábamos la lengua (y qué decir, del "rebota, rebota y en tu culo explota").El perdón y la calma no se arreglan ya con un simple "hacer las paces"... y nos amargamos por dentro.
Pero el Miedo...Tengo imsomnio. Ahora no puedo dormir por las noches...Ayer me acosté a las 3 de la mañana...y tardé bastante en dormirme. Antes de ayer fue peor. Me quedé viendo "Cuarto Milenio" en la Cuatro...y yo soy muy miedosa, así que apenas pegué ojo después. hablaron de Jack el Destripador, de un convento rehabilitado como edificio oficial de Hacienda en no sé qué pueblo del norte, que ahora alberga el espíritu de un niño ("Andresito") que juega con una pelota y vaga eternamente por sus pasillos...Y de un sanatorio de tuberculosos de la postguerra abandonado, donde realizan sesiones de espiritismo y recogen en psicofonías los desgarradores gritos de tormento y sufrimiento de dichas almas que por lo visto fueron también maltratadas por el personal del centro...a saber.
Dicho así, o escrito así, suena ridículo que alguien tenga miedo en su hogar, en un cuarto piso de Madrid, en el que convive con dos personas más y un perro (un boxer con cara de malo y buen defensor)...Pues sí, pasé mucho miedo. Y lo sentí exactamente igual que otras muchas veces lo he sentido...como una niña de 5 años.
Primero no me atrevo a ir a beber a la cocina, porque me da "cosilla" ir sola y con la luz apagada...si me atrevo, por orgullo o por vergüenza, no me atrevo a mirar ningún espejo y a ninguna puerta que puedo encontrar por el camino. Ayer no me atreví.
Me fui a la cama sin beber agua...así me ahorraría también la necesidad de ir al cuarto de baño por la noche, y si no, me aguantaría las ganas. Me metí en la cama sin mirar ningún objeto de la habitación que pudiera ver distorsionado por la poca luz que entraba desde el patio interior, a través de la persiana de mi ventana. Una vez en la cama...empieza lo peor.
Mi cuerpo empieza a presentar los clásicos síntomas del terror. Se empiezan a agudizar los sentidos, el cuerpo empieza a estar alerta ante cualquier enemigo y se vuelve más consciente de sí mismo, como asegurándose de que sigo viva, de que todo está bien. Empiezo a ser cada vez más consciente de mi respiración, hasta tal punto que empiezo tener la sensación de estar hiperventilando, incluso a sospechar de si esa respiración es realmente mía o es de alguien más (vivo o no) que está junto a mí en la habitación. Y lo mismo ocurre con mis latidos...parece que se me fuera a salir del pecho el corazón...¿o es que alguien me lo va a sacar como en la película de "Indiana Jones y el Templo Maldito"?
No puedo tener los brazos y las piernas fuera de la cama...¿y si "algo" me los coge, o me los toca...o les rozo yo, muriendo al instante de un infarto? No sé si será eso, o que como he leído, durante el estado del miedo, la sangre se retira de la piel, sobre todo del rostro, y de los dedos de las manos y los pies, para que en caso de cortes en la lucha, uno no se desangre. De ahí la sensación de frío y el hormigueo que se puede sentir y que a mí me impulsa a guardarlos bajo las sábanas y acurrucarme. Por otro lado, esa sangre retirada se concentra en los múslos y músculos para estar preparado ante una necesidad de huir del peligro...por eso también el bombeo acelerado del corazón y el acaloramiento general. Además el cuerpo empieza a sudar más cuando se tiene miedo, para tener la piel más resbaladiza y ser más ecurridizo ante el depredador y poder escapar...Sobre todo porque a esto yo añado que me tapo hasta la cabeza con la sábana, como si se tratara de un escudo protector que ya quisieran los superhéroes que en ese momento no están conmigo para salvarme...Y claro, con el calor que hacía por la noche...qué sudores, qué agobio...estaba empapada, pero era incapaz de destaparme.
Dicen que tras un episodio de pánico o terror, y tras tal alteración fisiológica es normal sentirse luego agotado...menos mal, porque no sé en qué momento me quedé dormida. Me desperté muy tarde (es lo que tiene estar de vacaciones), totalmente destapada, y con una pierna fuera de la cama...no recuerdo si tuve o no pesadillas..sólo que me juré no volver a dormir sola tras ver una peli de miedo o a mi amigo Iker Giménez...aunque "me temo" que hay cosas que nunca cambian, como el sentimiento del miedo...por ejemplo.

2 comentarios:
Juer, lo has descrito tan bien que casi me ha dado miedo a mi, y eso que estoy en el curro-soporifero de siempre, a plena luz del día y con las ventanas abiertas.
Yo la verdad es que tengo la "suerte" de que no me da nada que vea en la tele o en el cine. Por eso ese tipo de miedo me suele parecer ilógico y ridículo. Pero si me ha pasado en un par de ocasiones y entonces me he sorprendido de lo fuerte que puede ser.
Mmm... Ahora que lo pienso, me encantaría escribir algo que hicera sentirse a la gente tan mal.
jejeje
Le voy a dar algunas vueltas.
Pues a ver si es verdad y te pones a ello, no estaría mal, menos hablar y más currar, hombre...además tenías por ahi pendiente un guión chulo..
Conmigo lo tienes fácil, soy una cagada (que no una mierda, claro) y lo pasaré mal con cualquier cosa que escribas...aunque sea muy mala :P, que no, q no escribes cosas malas...era broma...y además ya sabes que soy masoca y me gusta "de sufrir", así que encantada de leerlo...
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