
Era un invierno más. Era una noche más de aquel frío y extraño mes. Febrero de 1932. Yo me maquillaba frente al tocador y coloreaba de rojo sangre mi boca caliente con forma de corazón pequeño, muy pequeño. Mis ojos grandes y tristemente maquillados sufrían de nuevo la presión de los rizadores de pestañas metálicos, duros y fríos, como el mismo febrero... Volí a limpiarme una lágrima negra que asomaba por el rabillo del ojo...Ellos también los hacían llorar.
Eran las 23:30, y el aire todavía olía a él, a pesar de que hacía ya casi 2 horas que había salido de mi cuerpo, y que había abandonado mi cama y este cuarto que ahora me parecía enorme y muerto sin él.
Volví a perfumarme al oír el claxon del auto. Quería matar todo rastro de él. Sus huellas estaban escondidas debajo de mi ropa. Me esperaba otra piel sin su olor, pero con más calor. Brindaríamos juntos por mi cumpleaños, y bailaríamos hasta el amanecer... si es que antes no me encontraban otros labios y otros brazos más fuertes, que no me dejaran escapar.
Escondí mis uñas afiladas de color carmín bajo mis guantes largos de raso. El resto de mi piel la escondería más tarde, debajo de otro raso, el raso de otras sábanas, nuevas para mí. Tras un tiempo indeterminado desenredando mis sentimientos y el interior de mi bolso,saqué una boquilla que se había mezclado con otros regalos suyos, también con el amor y el rencor.Encendí mi cigarro y me dirigí muy lentamente a la calle, disfrutando de cada pisada y del sonido de mis tacones clavándose en el piso.
LLegué a la fiesta. Conocía muchos rostros masculinos de los allí presentes. Pero no reconocía bien sus cuerpos que tantas veces recorrí desnudos, ahora tan cubiertos con trajes oscuros, ahogados con corbatas y pajaritas para que no se les escaparan palabras y sonrisas delatadoras. Él también estaba allí, acariciando y besando el metal brillante de su trompeta. Me vió, pero no me quiso mirar. Alguien me susurró al oído que estaba preciosa y me ofreció un trago.
Estuve toda la noche bailando, bebiendo, riendo y enamorándome de cada sonrisa que apuntara hacia mi escote. La orquesta no dejó de sonar y eso me excitaba aún más.

3 comentarios:
Me han gustado los dos textos.
Y eso es todo lo que tengo que decir!
Gracias, ;) aunque ya sé que t hubiera gustado más que escribiera la parte más morbosa...
Y esta noche, concierto de estos chicos en la sala Sol a las 23:00...allí nos veremos los que tenemos un gusto musical excelente :P.Informació para quien se anime...
Ups, se me olvidó poner el enlace...Allí va:
http://profile.myspace.com/index.cfm?fuseaction=user.viewprofile&friendID=165018782
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