Ayer fue un domingo agridulce.Lo que mal empieza...suele mejorar. Porque cuando las cosas ya empiezan estupendamente, sólo pueden estropearse o empeorar. El caso es que la felicidad obligatoriamente va acompañada de momentos de infelicidad y amargura, si no uno no sería consciente de su existencia, de lo a gustito que se está con ella, de su deseo por tenerla o de su sentimiento al perderla.
Ayer fue un día un poco gris para mí, a pesar de estar de vacaciones, a pesar de que brillara el sol. Bajones que todos tenemos y que se quedan en eso, afortunadamente. Y es que ayer se me acumulaban los despropósitos uno detrás de otro. Es cierto que mi estado hormonal tampoco acompañaba, y el caso es que mi carácter era bastante agrio.
Afortunadamente, a pesar de estos estados inaguantables tengo la suerte de que me soporten algunas personas (y por mucho tiempo, espero). Un paseo por las calles y plazas más céntricas de Madrid en buena compañía, y una cena a base de tapitas y unas copas de vino tinto endulzaron la noche. El domingo transcurrió desde una mañana mala, una tarde peor, hasta una noche fantástica que daba pena que terminara.
Hacía tan buena noche que se nos fue la hora de coger el bus. Fue lo mejor que pudo pasar para continuar con tan buen final de de fin de semana. Tampoco nos aptecía meternos bajo tierra, ni coger un taxi, así que, aunque íbamos ambas con tacones, volvimos a casa caminando.
Tardamos como una hora o así, pero mereció la pena. No había nadie por la calle,siendo domingo a eso de las 12 de la noche, salvo algún barrendero y nosotras.Un par de cenicientas que volvían a casa conversando profundamente sobre chorradas y riéndose de las cosas serias.
En la calle Serrano, entre la tienda de algún diseñador de moda y un portal de un edificio donde cada piso debe superar los 600.000 euros, encontramos a un hombre descalzo sentado en unos cartones. Su edad era indeterminada, entre 40 y 70...No se sabía porque estaba demacrado, con los pómulos y el pecho huesudos y los ojos hundidos. A su lado había algo que se movía. Una sonrisa desdentada, dulce y amarga a la vez, explicó a nuestros ojos asombrados que se trataba de su "Vida". Así bautizó el hombre a una cachorrita que acababa de encontrar en una alcantarilla. La única superviviente de una camada de unos 5 cachorros abandonados entre los que la descubrió.
"Vida" no hacía más que jugar e intentar mordisquear las botas viejas y sucias que aquel hombre guardaba a los pies de su cama acartonada."Cuidado, no las rompas, ¡que son los únicos zapatos que tengo!" decía con una voz cascada y cansada.
Estuvimos una ratito hablando con él, sobre lo bonita que era su "Vida". Seguramente, de no haber sido por la perrita, que cabía en una palma de la mano y era preciosa, hubiéramos pasado por su lado ignorándole, como hacía el resto del mundo.
Qué irónico, hablando de su "Vida" sin saber nada de la suya verdadera. La había llevado al veterinario y alimentado con leche...No creo que él cuidara así su estropeada vida, al juzgar por su aspecto. Seguramente a partir de ahora las señoras de ese barrio pudiente le harían más caso y puede que le dieran más monedas, conmovidas por la pequeña vida del animal y no por la de ese hombre, completamente solo e invisible en mitad de una de las calles más caras, concurridas y consumistas.
Una historia agridulce. Aquí pongo su banda sonora. Esta vez he elegido dos temas del mismo grupo que oiremos el sábado: The Verve
"Drugs don´t work", muy apropiada para esos días de bajón en los que te meterías de todo para pasar el mal trago, y de la que me he acordado al recordar al hombre descalzo de la calle Serrano.
y la archiconocida "Bitter Sweet Symphony", porque la vida tiene esa melodía, y porque a veces uno va caminando por la calle como Richard Ashcroft en el vídeo...y es una mierda.
Cómo anécdota, este tema también representa un punto amargo para este grupo que ahora decide unirse de nuevo, seguramente por necesidades económicas, después de haber probado las mieles del éxito en los 90. La melodía que suena en el tema, tocado por una orquesta sinfónica, está cogida de un tema de los Rollings Stones. Un productor que tenían por aquel entonces los míticos rockeros, les exigió el 100% de los derechos de la canción, amenazándoles de que si no no iba a producir ningún tema más. El caso es que ni los Rollings ni The Verve sacaron tajada por este tema, por culpa de la melodía esa, y encima es el tema de más éxito, si no el único de este grupo. Una putada, vaya.
Y esto es todo lo que os tengo que contar por hoy.
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3 comentarios:
Martes...a punto de irme a Paris y leyendo el blog que me anima y me hace sentir humana.
Viendo como a todas nos san bajones y alegrias.
Deseando estoy de volver de Paris, conectarme y leer el blog. Una cronologia de sentimientos y de presentaciones de grupos.
Luch sigue asi, me encanta. Y cuando estemos las tres juntitas bailando.
Mil besazooos
Almuheisa
¡Oh, la la! Qué suerte,unos días a París, aunque sea por cuestiones de curro me muero de envidia...Yo sigo soñando con ese viaje, bien acompañada,paseando por los campos Eliseos mientras me susurran frases incomprensibles para mí, pero que me ponen a cien, como a la de "un pez llamada Wanda" pero en francés en lugar de en italiano...ay...
Ya nos contarás, nos vemos el viernes guapa.
no puedo hoy decir otra cosa que lo veo todo amargo como la canción mítica de The Verve...ni París ni nada me motiva...son todo recuerdos bonitos que me destrozan por dentro...
fue una noche genial la del domingo con un final altamente entrañable e inolvidable.
tengo que pasarte las fotos...no te escapas de publicarlas!!
voy a pasearme a ver si veo a VIDA de nuevo, te cuento.
beso grande
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