jueves, 9 de abril de 2009

Rosa tirando a morada

Hace mucho tiempo dije que iba a escribir desde mi blog sobre restaurantes y sitios que me gustan, no a modo de guía o recomendaciones con crítica argumentada, sino, simplemente a modo de compartir sensaciones que podeis experimentar si os apetece. Pero no lo he cumplido, y esa sector del blog lo tengo abandonado.




Llevo unos días un poco gruñona, por no decir insoportable, en que todo era negro, y en algunos momentos gris. No es que me haya pasado nada malo, simplemente, estaba de mal humor, y el hecho de no encontrarme bien y cancelar un viaje con el que ya estaba ilusionada, pues tampoco ayudaba.


Pero afortunadamente soy taaaaan fácil. Cada vez me parezco más a mi perro (aunque dicen que la simbiosis suele suceder al revés), y con un ratito que me saquen a ver cosas nuevas y con comida rica, ya se me cambia la cara y vuelvo a caminar contenta moviendo mis caderas ( mi perro mueve el culo y el rabo). Ya se desvaneció el nubarrón gris sobre mi cabeza, y vuelvo a ver la vida de color de rosa.


Algo tuvo que ver una cena improvisada en un rincón del centro de Madrid. Un capricho de comida japonesa, música, y eso de servirse uno mismo que tanto mola, sobre todo a los caprichosos que comemos con los ojos, que se nos van detrás de los colores, y lo queremos probar todo.


El restaurante "Pink Sushiman" me gustó por todo eso. Hay muchos restaurantes orientales y japoneses mucho más aunténticos, más elegantes y más buenos. Pero no tenían los colores y la vidilla que necesitaba justo en ese momento.Además, el nombre mola mucho. La decoración también.




Pero lo más chulo del sitio es la barra que va girando con los platitos preparados que hay que cazar como cuando vas a recoger la maleta de la cinta transportadora en el aeropuerto.








Y ves a todo el mundo comportándose como niños pequeños cogiendo golosinas. De repente, te apetece todo, porque eso de que esté a tu alcance y vaya desfilando ante tus narices es toda una tentación.




Los platos, pequeñas porciones individuales, viajan por la barra en cuencos de colores.Cada color tiene un precio indicado en la carta, en la que también aparecen platos calientes para que te los prepraren.




Pero con tanto color, tanto plato y el espectáculo de los cocineros preparando el sushi en la barra, ¿quién se va a fijar en los precios?¿Y en el número de platos que has ido cogiendo? Y a lo tonto a lo tonto, sin comerlo ni beberlo, pasas del rosa a ponerte "morado".




El "Purple Sushiman", como lo voy a llamar a partir de ahora, está en la Calle Caballero de Gracia nº8, al ladito de la Sala Costello, donde puedes bajar la comida y volver a tu color original bailando, botando en algún concierto o riéndote con su certamen de humor todos los miércoles a partir de las 22:30 (hasta el 3 de junio).




El restaurante abre todos los días de l3:30 a 24:00. Eso sí, los findes hay que ir prontito porque se llena y no admiten reserva...Así que ojo con las y los (que los hay) tardones (lo digo también por mi, claro, aunque voy mejorando,eh?).






2 comentarios:

Oskar dijo...

Pues señorita Lucía, debería usted aplicarse más y mantener viva esta sección.
No, en serio, el sitio tiene muy buena pinta, así que haré caso a tu recomendación. Hace tiempo comentaste La Farfalla y me volví asiduo. Sobre todo de sus horarios.
Gracias por compartirlo. Un beso.

Lucíayelseso dijo...

Intentaré aplicarme, lo prometo. tengo varios sitio en mente de los que hablar...pero lo iré dosificando. Además como llega la operación bikini, que este año me va a costar más que nunca, me temo que el hablar de comida rica y restaurantes va ser lo único que voy hacer con ella...
Así que, me alegro de que te guste la sección y la apoveches.

Un beso y "que aproveche" por adelantado...